En el Delta del Ebro puedes encontrar una de las mayores singularidades geográficas de la Península Ibérica. Una prolongación de sedimentos que durante miles de años ha ido ganando terreno al mar Mediterráneo gracias a las aportaciones del río Ebro. Esta arena, piedrecitas y barro acumulado han generado unos brazos a cada lado del río de tal forma que se han creado dos bahías. Así tenemos la Bahía de los Alfaques al sur y más el norte El Fangar.