El oficio de pastor tiene algo de romántico, especial y atractivo. Puede ser debido a que su origen se remonta a los albores de la vida sedentaria humana y de alguna forma lo llevamos gravado en el cerebro. O que nos fascine la aparente facilidad con que el pastor dirige ovejas y cabras, o la lealtad a prueba de bombas y eficiencia de los perros que acompañan al rebaño. Pero lo cierto es que vemos un rebaño y nos llama la atención poderosamente.
Fuimos testigos privilegiados del arte y oficio de pastor por las montañas de Valls d’Àneu en el Pirineo de Lleida y resultó una experiencia maravillosa para toda la familia que queremos explicar y recomendar.

Pastores por un día en el Pirineo
Gavàs es un pueblo muy pequeñito perdido en las montañas de Valls d’Àneu en el que actualmente viven pocas familias. Si hacemos caso a los datos estadísticos proporcionados por Idescat del año 2017 constan 17 almas habitando el lugar, mientras que en el sitio web del ayuntamiento se publica la cifra de 7 residentes. Cuando decimos ayuntamiento nos referimos a Guingueta d’Àneu, pues allí reside la administración que aglutina a un buen número de pueblos casi minúsculos del valle. En otro núcleo, Cerbi, hacen constar 20 residentes y en Unarre, un poco más abajo en el valle del mismo nombre hay 13 residentes.
Así pues podemos afirmar que por la zona reina la tranquilidad y la naturaleza, un escenario por el que se mueve cómodamente a diario el pastor Jesús con su rebaño de cabras. Un terreno de juego aparentemente ilimitado entre prados a más de mil metros de altitud colindantes con el Parque Natural de l’Alt Pirineu, el de mayor extensión en toda Cataluña con 70.000 hectáreas.

Cuando llegamos a Gavàs Jesús nos estaba esperando a la entrada del pueblo mientras las cabras saciaban su sed en un abrevadero. Los niños saltaron del coche para ir corriendo al encuentro del rebaño. Estaban realmente excitados con la idea de conocer cómo era eso de hacer de pastor y locos por tocar los animales.

Con un ritmo tranquilo fuimos alejándonos de las casas de piedra oscura y arremolinadas alrededor de la iglesia de Sant Esteve para pacer las cabras en unos prados cercanos. Jesús en un santiamén se puso a los peques en el bolsillo con su amabilidad y explicaciones pertinentes sobre la vida en la montaña y el trabajo de comandante en jefe de los animales. También contribuyeron sus perros pastores, muy simpáticos y dóciles. (A mis peque nos se les ha olvidado sus nombres, Farra y Chispa).
Fuimos charlando y entramos sin aparente esfuerzo en una especie de cuadro bucólico campestre pirenaico. La escena transcurría en una luminosa tarde de verano paseando por la montaña mientras a lo lejos llegaba el rumor de unos lugareños trabajando en el campo mezclado con el tintineo de los cencerros. Se diría que nos invadió un sentimiento de felicidad y de bienestar.

Todo parecía encajar. Los peques jugando, una conversación interesante con Jesús protegidos del sol bajo un árbol, las cabras esparciendo sus manchas marrones por el entorno, aire puro cargado de oxigeno, un horizonte de montañas y picos bellísimos, cero prisas.

Así dejamos pasar la tarde, igual que se acaricia el agua en un riachuelo con un leve movimiento de los dedos. Poco a poco la luz cambió su plano y los haces del sol interseccionando con las crestas de las montañas del valle dibujaban nuevas siluetas.
Quesería La Roseta de Gavàs
Llegó el momento de decir adiós a Jesús y su rebaño de cabras para volver a Gavàs y pasar un buen rato (otro más) catando algunos productos elaborados con la leche del rebaño. Así es que nos dirigimos a la quesería La Roseta de Gavàs para la segunda parte de la experiencia de hacer de pastores en el Pirineo con los niños. Los quesos que nos llevamos a la boca nos entusiasmaron y casi a la vez que los engullíamos los peques ya estaban reclamando encargar un buen alijo de regreso a Barcelona. Quesos bien madurados, fuertes y potentes que son una delicia para los amantes de la buena comida y la gastronomía.

La familia de Jesús también nos dejó probar el «tupí», una tipología de queso típico de la zona del Pirineo, de pasta amarillenta y blanda que podríamos calificar de ultra potente. En compañía de un buen vaso de vino el «tupí» resucita un muerto.
Finalizamos la excursión familiar a Gavàs con un estupendo broche final catando unos excelentes quesos artesanos de kilómetro cero. Hacer de pastores nos entusiasmó y recordamos la vez que nos embarcamos para hacer de pescadores por un día. ¡Qué experiencias tan fantásticas y provechosas para los críos!

Pasamos una excelente jornada familiar de la que guardamos un dulce recuerdo. Ahora que revivimos esos momentos también es oportuno pensar que no debe ser tan fácil la vida cotidiana a casi 1.400 metros en la montaña. Nuestro viaje al Pirineo coincidió con unos días espléndidos de verano, visitando el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, alucinando con la tradición de las Fallas en el Pueblo de Isil y otras actividades ideales para hacer con niños, pero seguro que no todo es tan aparentemente sencillo ni de color de rosas en el Valle de Unarre durante los 365 días del año, viviendo en un pequeño pueblo en el que termina la carretera asfaltada.

Hay que poner en valor el oficio de gentes como Jesús y su familia, que con su actividad dan vida a los pueblos y que cargan con una tradición y conocimientos que corren el riesgo de desaparecer, pues cada vez hay menos pastores, al igual que pasa con otros oficios del sector primario. Y con cada pastor que cesa su actividad se pierde un gran conocedor del territorio, de los nombres de cada cerro, de todas las fuentes de la zona, de las propiedades y uso de todo tipo de plantas…
Ecomuseu de les Valls d’Àneu
Por suerte, en la comarca del Pallars Sobirà, el Ecomuseu de les Valls d’Àneu se encarga de mantener y difundir el acervo de conocimientos ligados a estas tierras. Y es que entre sus objetivos está el proporcionar una completa información sobre el pasado y el presente de la zona y al mismo tiempo propiciar una reflexión sobre las posibilidades de futuro. En el citado Ecomuseo, cuya sede se localiza en Esterri d’Àneu, se ofrecen un buen número de actividades, visitas y experiencias. Es allí el sitio al que dirigirse para la actividad de hacer de pastores en Gavàs.

Cómo llegar hasta el pueblo de Gavàs

Para llegar hasta Gavàs debemos enfilar el Valle de Unarre desde la localidad de Esterri d’Àneu. Saliendo de la población hay que cruzar por encima del río Noguera Palleresa y después del puente tomar la carretera en dirección a Unarre. Es una carretera estrechita que asciende sin descanso por el valle con unas vistas preciosas. Termina en el mismo pueblo de Gavàs. Otro ramal lleva a la vecina población de Cerbi. Desde allí parte la ruta que usan los excursionistas que suben hasta el Estany de la Gola.
Alojamiento familiar en Valls d’Àneu
Durante los días que exploramos los tesoros de Valls d’Àneu nos alojamos en el Hotel Castellarnau de Escaló. Estuvimos muy a gusto y bien tratados en todo momento. Cabe destacar el gran espacio exterior del hotel, con zonas ajardinadas y una terraza desde la que ver bajar las aguas revoltosas del río Noguera Pallaresa. Siguiendo el curso del río aguas arriba también hay muy buenos hoteles en Esterri d’Àneu.
Turismo familiar en Valls d’Àneu
Agradecemos a la Agencia Catalana de Turismo el apoyo prestado para realizar este artículo en nuestro blog.
Para ser el primero en leer los próximos artículos de Viajares.es, suscríbete ahora al blog. Te invito también a la página de Facebook de Viajares para seguir conversando sobre viajes con niños y los mejores destinos para ir en familia o si lo prefieres nos podemos encontrar en Instagram o en Twitter.
Leer vuestro comentario ha sido todo un placer! Agradezco vuestra atención y nos vemos de nuevo cuando gustéis o podáis.
Un saludo!
Rosa Vilalta
Muchas gracias Rosa por tus palabras. Lo pasamos francamente bien en Gavàs y guardamos un recuerdo excelente.
Esperamos volver pronto con toda la tropa!
Salut!