Espectáculo de águilas en los cielos de los Altos Pirineos

Cuando viajamos para conocer los Altos Pirineos de Francia con niños gozamos de dosis altas de un par de ingredientes que nos encantan: aire puro y naturaleza. ¡No se puede esperar menos cuando te desplazas a zonas de alta montaña! Una parte fundamental de la naturaleza son los animales, que acostumbran a ser inaccesibles muchas veces, pues viven en libertad y alejados del hombre. Pero cerca de Cauteres, que es donde nos alojamos, en la zona de Argèles-Gazost, existe la posibilidad de tenerlos muy muy cerca, cosa que a los peques les entusiasma.

Una de nuestras jornadas del viaje a Francia nos fuimos a visitar el Parc Animalier, y ya os he contado cómo es la experiencia en un artículo. Allí lo pasamos estupendamente bien observando los osos pardos, nutrias y un sinfín de animales de los Pirineos desde escasos metros. Ahora me gustaría relataros otro encuentro con animales muy emocionante que vivimos en familia y que está bastante cerca de la principal localidad del valle de Argèles-Gazost. El sitio no es otro que Donjon des Aigles, situado en un hermoso castillo. El nombre en francés ya descubre un poco de qué va el asunto, puesto que donjon des aigles vendría a traducirse como atalaya de las águilas o torreón de las águilas.

Encuentro con rapaces en Donjon des Aigles

Cuando llegábamos ya no dejó impresionados el imponente Château de Beaucens, construido en un peñasco dominando el río Gave. Construido más de 1000 años atrás, en su día fue el hogar de los Vizcondes de  Lavedan, pero en la actualidad es la morada de una extensa familia de aves rapaces y aves tropicales. El castillo está restaurado, aunque falta una parte que se derrumbó, lo que hace que desde lejos el conjunto presente un punto tétrico y misterioso.

Entrada al Château de Beaucens

Una de las águilas de Donjon des Aigles

Cada tarde tiene lugar en el  Château de Beaucens el entretenido espectáculo de aves rapaces Donjon des Aigles. Los cuidadores van sacando a la plaza del castillo los animales, a cuál más bello, para ejercitarse delante de un público entregado. Toda la familia sentados en el césped disfrutamos de lo lindo con las acrobacias de los pájaros que los entrenadores iban trayendo. Vimos un montón de especies, todas ellas preciosas y fascinantes. Varias razas de águilas, diferentes halcones y búhos pasaron por encima de nuestras cabezas. En el caso de los halcones impresionaba la velocidad que conseguían y su capacidad de maniobra, pues los entrenadores los llamaban con un silbato y cuando el animal se precipitaba a toda velocidad, a escasos metros les tiraban un señuelo que ellos atrapaban con una facilidad pasmosa.

Rapaces volando en el cielo - Donjon des Aigles

Rapaz en Donjon des Aigles - Francia

En algunos momentos había volando sobre nuestras cabezas más de media docena de rapaces, y no sabías muy bien en cuál fijarte, si es que podías mantener el objetivo fijo y seguir su evoluciones aéreas en el cielo medio encapotado. Un ejemplar de buitre también realizó una pasada planeando sobre nosotros. Su vuelo en nada se parecía al de los halcones o águilas, mucho más lento. El buitre anticipó el concurso del pájaro de mayor envergadura que vimos ese día, y según tengo entendido, el más grande del mundo. Un majestuoso cóndor salió a escena, y después de hacerse de rogar un poco saltó de su base para volver a posarse en unos segundo al otro extremo del castillo. La verdad que es un pajarraco que impresiona un poco cuando lo puedes observar tan de cerca y con las alas extendidas. Yo pensaba para mis adentros: Espero que esté bien saciado, pues el bicho este agarra cualquier crío y se lo lleva volando sin inmutarse.

Una ave tropical de vivos colores en Donjon des Aigles - Francia

Se retiraron las rapaces y el colofón del show de Donjon des Aigles corrió a cargo de una ruidosa y alegre bandada de cotorras y loros. Las aves tropicales invadieron el entorno y con su tremendo descaro no dudaron en montarse sobre nuestras cabezas y hacer de las suyas. Los niños estaban más felices que Jonh Silver el Largo con una caja de ron y un botín recién conseguido cuando los loros se posaban en sus hombros. Y se reían a carcajadas viendo algún espectador atacado por varios de los pájaros de brillantes colores. Un final divertido a una estupenda tarde disfrutando con los niños en el viaje a Francia.

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