Grandes viajes: la expedición Malaspina

No sabemos lo que tenemos en casa. Es fácil que a personas amantes de los viajes y las aventuras les sea familiar el nombre de Thomas Cook, el de Humboldt, el periplo de Darwin en el “Beagle” y muchos otros nombres  y hechos de famosos viajeros del pasado.
¿Quién conoce a Alejandro Malaspina y la expedición que lleva su nombre, que recorrió el mundo de 1789 a 1794?
Alejandro Malaspina, napolitano de origen y José Bustamante, capitanes de la Marina, zarparon de Cádiz comandando las fragatas “Atrevida” y “Descubierta” con la intención de recorrer todos los entonces extensos territorios de América y el Pacífico bajo la corona española pero, sobre todo con el propósito de incrementar el conocimiento de las características geológicas, botánicas, de fauna, de clima, culturas y costumbres. Una expedición que había aprobado y financiado Carlos III, el rey ilustrado, ya al final de su vida. A bordo iban algunos de los mejores científicos y naturalistas, dibujantes y cronistas de aquellos años.
Una expedición que fue, en realidad, una vuelta al mundo porque tras llegar a Río de la Plata, las Malvinas y la Patagonia, doblaron el Cabo de Hornos y recorrieron toda la costa del Pacífico, llegando hasta Alaska –allí, un glaciar lleva el nombre de “Glaciar Malaspina”- La expedición llegó a las Marianas, a Manila, a Nueva Zelanda, Sidney y otras islas, volvió a pasar el cabo de Hornos y regresó a Cádiz. Habían pasado cinco años. ¡Eso sí que es un viaje!
Bajo el impulso y el afán de saber, el impulso de la Ilustración, la expedición Malaspina acumuló una valiosa información y muestras de especies vegetales, minerales y fauna, se realizaron numerosas observaciones científicas y astronómicas, se trazaron cartas náuticas y, en resumen, se culminó un proyecto científico de gran altura.
Por desgracia, y como tantas veces ha sucedido –y aún sucede entre nosotros-, las intrigas políticas y eclesiásticas –la Inquisición- llevaron a Malaspina a la prisión, y casi toda la información y saberes acumulados quedó en el olvido, cuando no destruido.
Hasta 1885 no fue publicada en España la reseña de aquel viaje. Aún hoy muy pocos saben de él y de sus logros. ¡Qué país!
By Bartleby

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